Llegas cuando deseas y haces morada hasta decidirlo, invades mis espacios sin ser llamada y esto no basta para incomodarme, te observo, te siento, te miro, te tengo. ¿De donde vienes y cuanto durarás?, lo desconozco… solo soy conciente del cambio rotundo que causas cuando apareces y permaneces.
Es increíble notar el destaque de las sonrisas posadas en mi rostro con tanta facilidad y calidez, tan solo con pensarte o saberte presente. Inimagible el hecho de que tu calor pudiese causar tales sensaciones: Ganas de ser, vivir y sentir.
No tengo idea de donde emergiste,
no pedí en mi vida conocer a alguien así… ¿o quizá si?,
Si, debes ser tú la que zarandea mi felicidad en los instantes oportunos.
¿Y que tan aptos son esos momentos?, pues no lo sé…
desde que despierto hasta que el sueño me vence día a día,
eres la razón de mis muecas de alegría, del rubor en mis mejillas y más aún del protagonismo de mis sueños.
Disfruto el delírio que causas sin ser palpable y las quimeras que invaden mi mundo paralelo en tu honor.
Agradezco tu presencia, no abandones mis días, te lo imploro… “Bendita Esperanza”