Nadie es dueño de su propia verdad y no puedo pretender adueñarme de la tuya,
mentiras van y mentiras vienen,
unas que hieren y otras que no.
En ocasiones me olvido que cada ser es un mundo y pretendo reinar en el tuyo,
como nadie hasta ahora lo ha logrado,
mereces libertad pues no soy un carcelero,
mereces que te crea porque no sé si yo soy sincero.
Pupilas temblorosas cuando evades un tema,
tu boca se achica cuando con mi espada te llevo contra la pared,
yo lo sé, e intento hacerme el descuidado para poder cuidarte
pero a veces, ese yo mercenario no puede contener una respiración agitada y desenfrenada.
Te creo, SI
Te creo, NO
pero hoy día estoy más conciente de que por pensar en creerte o no creerte
las horas que dedicarte me pasan por el frente.
Por ahora, prefiero no pensar cuando nadie me lo pida
así no debatiré mi mente en un duelo a muerte
de creerte o no creerte.